Lo imposible.

Octubre 16, 2008

Imposibles, claro que hay cosas imposibles. No importa lo que diga Adidas, ni Ricky Martin, ni el feng shui. La realidad es que hay cosas que ni yo, ni vos, ni nadie en este mundo o en otros, puede lograr. Cosas que intentás hacer (o dejar de hacer) una y otra vez, con perseverancia, con obstinación. Logros que te proponés alcanzar, aunque sabés que nunca vas a poder. Pero, qué va! Somos así, con nuestros inexplicables ataques de optimismo en momentos inusitados, donde te decís a vos mismo que ese es “tu día”, “tu noche”, o “el secreto”. Que descubriste la clave para cambiar mágicamente el curso de la vida o de pronto te embriagaste de voluntad para lograr lo que no te fue posible durante más de tres cuarta parte de tu vida. Mentís! Mentís!! Nos mentimos a nosotros mismos, porque sí. Porque nos encanta suponernos omnipotentes y no soportamos la frustración de saber que no pudimos -y nunca podremos- con aquello. Y si no decime… ¿alguien pudo alguna vez contar hasta el infinito en voz alta? ¿Alguien pudo comerse el brazo de un fantasma? ¿Abrazar fuertemente un cactus? ¿Distinguir entre las tres trillizas de oro? Tantas, tantas cosas son inalcanzables: es imposible olvidar al primer amor, o la primera gran herida de amor, es imposible estar conformes con todos los aspectos del trabajo, distinguir el relleno de los ravioles del supermercado, encontrar agradable a Ronald McDonald. Nadie jamás resolvió el chiste de la bañadera, ni el de la tortuga, ni el cuento de la buena pipa, y nadie puede ser más agresivo que Jorge Rial. Nunca sueñes con no quedarte dormido en el cuartito de magneto de kinesio, ni con entender la porfía del Coyote, o por qué un señor rubio que zezea y recuerda al reagge conduce tantos (y exitosos) programas de tv. No apretar los globitos que protegen los electrodomésticos nuevos es un conocido imposible y, como nota aparte… ¿no estaría bueno un colchón de miles de capas de esos globitos? En fin, lo mejor es aceptar nuestras limitaciones, nuestras ineptitudes, nuestros no. Yo hoy, que anduve de visitas y juegos por allá, entendí que -simple y llanamente- no puedo NO MORIR DE AMOR cuando esa personita en crecimiento, que todavía no sabe mentir, me dice “te quiero mucho, tía”.

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¿Y a vos? ¿Qué cosas te parecen imposibles? ¿Querés comentar?

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Pd: entrada dedicada a Tuiti y Gregor, mi adorable club de fans.

8 comentarios para “Lo imposible.”

  1. hfghdafdgh escribió

    es verdad…. hay imposibles
    pero yo…..prefiero soñar….porque si uno….auque sea solo uno de mis sueños….se arrima a la realidad….

    entonces sabré que hay un imposible menos

  2. M&M escribió

    “Bienvenida al club de los imposibles
    de balas perdidas con siete vidas”

    gracias por la dedicacion

    y como si todo esto fuera poco yo te digo que de las trillizas de oro la del medio es Maria Eugenia

  3. santiago escribió

    Es imposible que yo me muera, el día que me de cuenta de lo posible que es…. me mato.

  4. Gregor escribió

    Lo imposible de escapar del tiempo, de . Lo imposible de no entrar a este blog y que tus sentimientos me dibujen una gran sonrisa en la cara, una sonrisa matutina que busca desperezarse.

    Flaca, me mataste con este post…
    Qué alegría ver más material extraído de tu loca cabecita. Y como dijera Jaime (el de “el niño tiene sed y no hay naranjas”)… ¡quiero más!

    Tu lejano amigo que te provee fotos, que te envía palabras de aliento, ondas electroresonantes cósmicas y que, aún, te está esperando para los mates más ricos del universo…

  5. Gus escribió

    Hola Vani!

    Concuerdo en muy pocas cosas con el artículo. Creo que mucha gente , pese a tener limitaciones, puede luchar contra ellas y en muchos casos vencerlas, y esa lucha es lo que a veces hace interesante la vida. Y esto no es una perorata berreta ni una retórica. El hecho que a veces luchemos contra nuestras limitaciones no significa que nos creamos omnipotentes. Al contrario, el valor y el coraje para zafar son cualidades muy humanas. Creo también, que valiente no es el que se manda a resolver algo sin pensar en nada más que eso. Valiente es el que convive con sus cagazos y pese a ellos supera la situación. Muchas personas que lograron sus objetivos te dicen que vos tenés que ser el primero que debe creer que lo puede lograr. Por otro lado, no creo que sea difícil comprender cómo un tipo que se hace el nabo por la tele (y en realidad es más vivo que muchos de nosotros) tenga ráting o cómo alguien que se hace el malvado en un programa de chimentos (pero por otro lado es una de las figuras más solidarias del espectáculo y sin embargo no pide salir en las tapas como Marcelo Hugo) haga lo que hace por algún punto de ráting. No creo que sea difícil comprender la tele como lo que es, una pretensión de entretenimientos, cartón pintado y básicamente un negocio, lo cual no siempre es malo.
    No sé, hay muchos discapacitados que vencieron sus limitaciones, que pudieron lograr cosas que parecían inalcanzables. Muchos que participaron en los Juegos Paralimpicos no se quedron en sus limitaciones.
    Esto es solamente mi opinión, no creo, ojo, en el optimismo por el optimismo en sí,. pero creo que está bueno soñar con bases posibles de alcanzar tal vez difíciles pero si uno se pone a pensar en los imposibles, no sale siquiera de su casa. Ser muy cauteloso y vivir con los pies sobre la tierra de un modo tremendamente realista tal vez provoque quedar a resguardo de (algunos) conflictos y sufrimientos, pero también creo que es un poco temeroso… y bastante aburrido!!
    Un beso
    Gus

  6. Dario escribió

    Lograr ese grado de abstracción que tanto necesito.

  7. Gregor escribió

    Hola principessa. ¿Qué pasa que no hay nuevas producciones? Te invito a que visites mi nueva incursión bloguística:

    http://decatisondeteibol.blogspot.com

    Estaré ávido de tus comentarios. Beso x mil!!

  8. cachivache escribió

    Imposibles!!! no existen imposibles; todo depende de nosotros mismos. Y puedo asegurar que si esa personita puede decirte: “te quiero mucho, tía” ya tiene la capacidad de mentir a los cuatro vientos.

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