Díganme que no
Díganme señores… o mejor no. Mejor no quiero saberlo. Pero aunque me niegue, aunque intente distraerme, ya la duda se sembró. Y ahora cómo me lo saco del balero… Recapitulemos… lo vi sentarse con el termo y el mate como siempre… nada raro, todo bien… pero después… ¿Qué onda?
Bueno, no sé por qué mejor no me concentro en el trabajo y contengo mi campo visual acá en esta pantalla tan poblada. ¿Dónde estaba el documento…? ¿Qué iba a …? Ah… sí, mmmm…
Che… ¿habrá sido mi imaginación?. Digo, puede ser. Aparte, qué se yo, algo veo de reojo pero tampoooco puedo dar fe, hay posibilidad de error. Y no, no quiero estar pendiente mañana, a quién le serviría… pero es que sí… VOY a estar pendiente, porque ahora quiero saber…
Bue… estaba yo con el documento este: abrir, cerrar, minimizar, minimizar… Ayyy…
Bueno, joder… si mi vista, por mi posición, no es de fiar, por qué no investigo un poco, a ver si alguien me saca la duda y, después de eso, voy a poder seguir trabajando.
Díganme señores… pero díganme bien, no hablen por gusto que es un tema serio… realmente… ¿acabo de ver a mi jefe garceando por la ventana?
Es acaso este el famoso y conocido pollo volador?